Transcribimos un extracto
de una nota que publicó Miguel Hladilo, director de la revista Yudo Karate en julio de 2002,
pocos días después del fallecimiento de Choi, Hong Hi, 9° Dan,
fundador del TaeKwon-Do y presidente de la Federación Internacional.
.
En rojo se destacan las palabras que son atribuidas al General Choi.

.Con el orgullo de haber dejado su huella en la vida
Choi Hong Hi murió - TaeKwon-Do sigue vivo
"En
lo referente a mis nombres, el primero es Choi, Hong Hi, el cual me fue
puesto por mi padre el día en que nací. Mi otro nombre es TaeKwon-Do,
el cual me fue otorgado por Dios en 1955".
Así
hablaba sobre sí mismo este líder carismático, que tuvo la enorme
capacidad no sólo de reunir los conocimientos tradicionales del arte
marcial coreano, aportándoles basamento en movimientos científicos, y
consolidándolos en una nueva disciplina que llamó TaeKwon-do, sino que
como ningún otro maestro, consiguió darle expansión mundial, al punto de
convertirla en una actividad popular.
Se
sobrepuso al destierro y a las amenazas que acecharon su vida, fundó la
Federación Internacional, en la que se llegaron a afiliar unas 130
federaciones nacionales, y la condujo con autoridad de General, hasta
que la vida le dijo basta.
(...)
El maestro Choi Hong Hi,el General, el eterno presidente de la ITF
continuará vivo en su obra. Cada vez que en alguna parte del mundo un
practicante repita cualquier movimiento de cualquier tul, allí estará él
presente.
Es
que casi 50 años de permanencia, enseñando, mostrando, corrigiendo,
explicando, imponiendo la gran pasión de su vida, plasmaron de tal forma
creación y creador, que por muchos años será absolutamente imposible
considerarlos disociados.
Por siempre, General
Condujo
el movimiento que había creado con autoridad militar; como un verdadero
Titán. (...) En su entorno, consideraba a todos como soldados, a las
órdenes del general de dos estrellas que había sido, y cuya jerarquía
continuó ostentando por siempre, antecediendo a su nombre. (...) A su
lado el respeto era una imposición absoluta. (...) Pero era el creador,
el que todo lo sabía sobre su arte; el que nunca se cansaba de
explicarlo con generosidad, buscando crear discípulos, cada vez en mayor
número, como queriendo que el mundo entero respirara TaeKwon-Do y
sintiera devoción por hacerlo. (...)
Rebelde precoz
Nacido el 9 de noviembre de 1918 (en tierras que actualmente formar parte de Corea del Norte),
había comenzado a relacionarse con el arte marcial cuando apenas tenía
12 años de edad, cuando por pertenecer a un grupo de estudiantes
embarcados en un movimiento de protesta, fue expulsado del sistema
escolar japonés, y su padre, queriendo iniciarlo como aprendiz de un
oficio, lo lleva a estudiar escritura china con el maestro Han Il Dong,
quien también comienza a enseñarle Taek Kyun.
Corea
estaba bajo dominio japonés desde 1910, y el joven Choi decide irse al
Japón. Allí ingresa a la Universidad, aprende Karate Shotokan, y alcanza
el segundo Dan. Es obligado a incorporarse al ejército japonés, que se
hallaba embarcado en la Segunda Guerra Mundial. Trasladado a Seúl (actual capital de Corea del Sur),
huye junto a unos compañeros para unirse al Ejército Secreto de
Liberación Coreana. Fue arrestado, acusado de traición (...) pero poco
después Corea (todavía unificada como un solo país) fue liberada del
dominio japonés, y Choi sale libre.
Se
une entonces a grupos voluntarios para mantener el orden, y después
ingresa a la Academia Militar Inglesa, que posteriormente se convierte
en la Academia Militar Coreana, convirtiéndose en uno de los fundadores
del Ejército de Corea del Sur.
Cuando
tuvo gente a su cargo, incluyó la práctica del Karate como parte del
entrenamiento militar. Pero pronto, como hombre que despreciaba a los
japoneses, se siente avergonzado de enseñar esa disciplina a sus
soldados, ya comienza a desear la creación de un Arte Marcial Coreano,
que tuviera afinidades con los soldados de su país.
Unos
años antes a 1955, Choi impulsa la práctica de Tang Soo entre sus
soldados, y después de una demostración el presidente de Corea del Sur,
Seung Man Rhee, ordenó que todos los solados del país practicaran Taek
Kyun, como a él le gustaba llamarlo. Pero Choi había incorporado a la
disciplina basamentos científicos y una mentalidad afín a los soldados
coreanos. Investigó, practicó y refinó este nuevo arte por nueve años.
Él sabía que ya no era Tan Goo ni tampoco Taek Kyun, por eso lo
sintentizó de esta manera: "En 1955 creé el Arte Marcial Coreano del
TaeKwon-Do".
Con nombre propio
Ahora
se necesitaba un nuevo nombre para el arte que estaba naciendo. Fue así
que gestó un comité de ciudadanos distinguidos para otorgarle uno nuevo
-aunque él ya tenía en su mente el nombre de TaeKwon-Do-. La
denominación fue aceptada y elevada al presidente Rhee para su
aprobación, pero éste, en primera instancia, lo rechazó, hasta que las
explicaciones de Choi de que se trataba de un nuevo arte, lo
convencieron de aprobarlo.
Gradualmente
el nombre fue difundido en las filas militares a través de Oh Do Kwan, y
a los civiles mediante Chung Do Kwan. Ya en 1959, invitó a los líderes
de los cuatro principales kwons (estilos): Song Moo Kwan, Ji Do Kwan,
Chang Moo Kwan y Moo Duk Kwan, mientras él mismo representaba a Oh Do
Kwan y Chung Do Kwan, y allí se formó la Asociación Coreana de
TaeKwon-Do (ACT), de la que Choi fue elegido presidente.
Un
golpe de Estado sobrevino en Corea del Sur, y el general Park Chung hee
asumió el poder. Choi tuvo diferencias con él, y entonces fue designado
embajador en Malasia, sin haber podido registrar a la ACT dentro de la
Unión Deportiva Coreana. En su ausencia, el nombre TaeKwon-Do había sido
cambiado por el de Tae Soo Do, y la entidad había pasado a llamarse
Asociación Coreana de Tae Soo Do. En Malasia tuvo la oportunidad de
exhibir el TaeKwon-Do, lo que fue televisado también a países vecinos,
donde también hubo interesados en conocerlo, y así comenzó la difusión
por el sudeste asiático.
En
1964, Choi viaja a Saigón, Vietnam del Sur, para dictar un seminario a
los instructores coreanos de TaeKwon-Do que estaban en ese país, e
introducir el Tul que había creado, lo que desde entonces comenzó a
enseñarse en Vietnam. Poco después envió un manuscrito sobre esa Forma a
la Oh Do Kwan y a la Chung Do Kwan de Corea, ordenando que se comenzara
a enseñar. Durante ese año, ya había completado 20 de los 24 Tuls.
(...)
En 1965
regresa a Corea del Sur, y asume la presidencia de la Asociación Coreana
de Tae Soo Do, la que ya era miembro de la Unión Deportiva Coreana, y
poco después convoca a asamblea general donde propone cambiar el nombre
por el de TaeKwon-Do, y gana la elección por un solo voto. Choi atribuyó
ese logro a su reputación y poder, de embajador y general retirado de
dos estrellas.
En
1965 consigue fondos para llevar un equipo de exhibición a Alemania
Occidental, al que denominó Equipo de Demostración Kikki TaeKwon-Do de
Buena Voluntad (Kukki: Nacional), y cuyos miembros fueron Han Cha Kyo,
Park Joong Soo, Kwon Jae Hwa, Kim Joong Keun, y él mismo como capitán.
La gira se expandió por Italia, Egipto, Turquía, Malasia y Singapur con
un total éxito, y condujo a la creación de asociaciones de TaeKwon-Do en todos
los países de la gira.
Nace la I.T.F.
El
22 de marzo de 1966, representantes de nueve naciones se reunieron en
Seúl para formar la Federación Internacional de TaeKwon-Do (ITF),
integrada por Corea del Sur, Vietnam del Sur, Malasia, Singapur,
Alemania Occidental, Estados Unidos, Turquía, Italia y Egipto. Su primer
presidente fue un miembro del partido que gobernaba Corea del Sur. La
organización creció rápidamente hasta llegar a incluir 22 países
miembros en sólo dos años. Pocos años después, el presidente de Corea
del Sur, Park Chung Hee, consolidó su poder y su gobierno era cada vez
más dictatorial.
Envió
entonces a un diputado, Kim Un Yong a tomar el control de la Asociación
Coreana de TaeKwon-Do, y pocoo después la entidad empezó a interferir
en los asuntos de la ITF. En agosto de 1971, el General Choi se dirige
al Comité de la ITF en estos términos: "Queridos
miembros, el presidente de la Federación Internacional es un coreano,
pero esto no significa que la ITF deba ser controlada o dirigida por el
gobierno coreano. Es una organización internacional que no debe permitir
influencias de ningún país en nuestras decisiones mediante presión
indebida".
Después
de esto, Choi sabía que si no apoyaba las políticas del gobierno podría
ser enviado a prisión, y en secreto, comenzó sus planes para abandonar
Corea del Sur, eligiendo estratégicamente a Canadá como destino, por
estar localizada entre Europa y Sudamérica. (...) Al establecerse en
Canadá, llevó consigo los cuarteles de la ITF.
"Escojo al TaeKwon-do"
El
presidente de Corea del Sur reaccionó enviando a varios miembros del
Parlamento para persuadirlo de regresar a Corea, prometiéndole puestos
en el gabinete o embajadas.
Choi
contaba que cuando estos intentos fallaron, mandaron secuestrar a su
hija e hijo, amenazando con matarlos si no regresaba. Su respuesta fue
entonces: "Escojo al TaeKwon-Do".
El
presidente Park entendió que no iba a volver y ordenó a Un Yong Kim
fundar la Federación Mundial de TaeKwon-do (WTF), para luchar contra la
ITF.
Desde Canadá, Choi debió agigantarse para extender su obra por el mundo. "Nadie
que no lo haya sido, tiene idea de cuán solitaria es la vida de un
exiliado. No tenía dinero ni el tipo de amigos con quien se puede reír y
bromear, pero no me arrepiento de mi decisión de abandonar Corea,
porque he tenido la oportunidad de difundir el TaeKwon-Do por el mundo
entero, enseñándolo sin distinción de raza, religión, nacionalidad e
ideología. Respecto a eso he sido el hombre más feliz del mundo y estoy
orgulloso de haber dejado mi huella en la vida".
Desde
entonces viajó constantemente impartiendo seminarios, dirigiendo
demostraciones y presidiendo campeonatos, sin importarle las amenazas a
su vida. (...) Relataba que oficiales de inteligencia coreana habían
amenazado a parientes de instructores de ITF para que no continuasen
asociándose a él.
"Pero
la presión que he recibido del gobierno coreano me ha hecho más fuerte
que nunca y pongo todas mis energías en desarrollar nuevas técnicas, y
enseño el mismo sistema en cualquier parte del mundo".
Su
tarea no fue fácil: la mayoría de los instructores que él había formado
y que se encontraban enseñando en otros países, comenzaron a
abandonarlo, presionados por las respectivas embajadas, cuando se creó
la WTF. Solamente diez instructores coreanos continuaban con
él.
En
1980 fue invitado a llevar el Equipo de Demostración a Corea del Norte,
y en una gira de dos semanas realizaron muchas exhibiciones que se
constituyeron en un éxito tal que el viceprimer ministro, Chung Joon Ki,
le dijo a Choi: "Hemos decidido enseñar TaeKwon-Do en nuestro país, así
que por favor, envíenos instructores".
Choi
preparó al maestro Park Jung Tae para que realizara la tarea,
lo que hizo durante siete meses. Luego Choi viajó para dar un seminario
y enseñar detalles de los Tul y las técnicas. Cuarenta y cuatro
practicantes rindieron examen satisfactoriamente para terceros y cuartos
danes, y Choi, muy satisfecho, dijo "Ahora tengo suficientes instructores para difundir la técnica por todo el mundo".
(...)
Hace poco más de dos años, el Dr. He Young Kim, un notorio historiador
de las artes marciales, hizo una entrevista al General Choi,
preguntándole por qué creía él que el TaeKwon-Do se había difundido tan
rápidamente por el mundo entero, a lo que el Gran Maestro respondió: "Primero
que nada doy crédito a la revolución de los transportes. Desde 1959 he
viajado miles y miles de millas para dar demostraciones, seminarios y
asistir a campeonatos. Sin el jet me hubiera sido imposible viajar por
todo el mundo. Segundo, también le doy crédito a la industria
electrónica y a los medios impresos. Millones de instructores y alumnos
de TaeKwon-Do hay aprendido de mis libros, videos y cd-roms. La tercera
razón es que el TaeKwon-Do contiene técnicas y una calidad muy superior a
la de otras artes marciales. La filosofía basada en mi experiencia
personal y en la sabiduría asiática, mientras las técnicas se basan en
movimientos científicos. Finalmente doy crédito a todos los instructores
de TaeKwon-Do que enseñan por todo el mundo".
(...)
Tal vez su sueño de una Corea unificada se concrete alguna vez, para
que su indomable espíritu de guerrero pueda, al fin, descansar en paz.