Se reproducen extractos de una nota que Norberto Áspera publicó en el número 1 de la revista "Todo TaeKwon-Do", de junio de 1991. El señor Áspera era en ese momento el editor responsable de la publicación:
"Una actividad arrolladora"
"Fue
en 1967 y casi por simple casualidad (...). Me relacioné ocasionalmente
con un coreano, cuyo nombre se borró de mi memoria. Me había preguntado
por mi actividad, ya que en la luneta de mi auto había observado el
envoltorio de mi yudogui, atado con el cinturón negro de II Dan. Lo
invité a practicar judo en mi Instituo Yusín, que por entonces
funcionaba en Ramos Mejía. (...)
Luego, en una conversación, me refirió que tenía unos amigos que practicaban lo que se conocía más como "karate coreano".
Les ofrecí invitarlos y a los dos o tres días llegó acompañado por Nam
Sung Choi y Kwang Duk Chung. Han Chang Kim, el tercero del grupo, estaba
viviendo en la provincia de Córdoba y llegaría una semana más tarde.
Cuando
vi de qué se trataba ese arte coreano, les ofrecí un horario para que
lo enseñaran y como, por supuesto inicialmente no tenían alumnos,
algunos míos de judo y yo mismo nos convertimos en los primeros
discípulos de algo que, por entonces, costaba pronunciar: TaeKwon-Do.
(...)
No
habían pasado más de dos meses cuando, a raíz de la realización de un
torneo importante de judo, invité a Kim, Nam y Chung a hacer una
exhibición durante la competencia. (...) La demostración fue muy
aplaudida y presenciada por profesores de judo de alta graduación.
Esta
reseaña muestra un simple comienzo. De la manera sencilla que muchas
cosas habrán comenzado. Pero es especialmente el punto inicial de lo que
se convertiría en una actividad arroladora, que atrae a la juventud más
que cualquier otra disciplina. Que se ha popularizado al punto de que
los niños que practican van por las calles orgullosos con sus dobok.
(...)
Mucho
se ha desarrollado en nuestro país, enriquecido por el aporte de
aquellos maestros, muy bien sucedidos por destacados discípulos.
Argentina es un país tenido en cuenta en el concierto del TaeKwon-Do del
mundo. (...) Su incontenible avance permite que cada día, cada vez que
un practicante viste su dobok para entrenar o para enseñar, el
TaeKwon-Do se personfique y continúe su pujante y vigoroso movimiento".
No hay comentarios.:
Publicar un comentario